| México — Estimado Sr. Presidente |
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Durante mi gestión como Embajador, cuando funcionarios del gobierno visitaban México, yo solía escribir un informe en el que ofrecía una visión puntual sobre la relación bilateral y una evaluación oportuna de la situación económica, política y social del país. Con la visita a la Ciudad de México del Presidente Barack Obama el 16 y 17 de abril, le ofrezco un informe similar, uno que espero esté recibiendo de su propio equipo de consejeros. Así que, aquí inicio, Señor Presidente: La relación entre México y los Estados Unidos se encuentra en un punto crucial, uno en el que a pesar de los desafíos que enfrentamos en lo económico y la amenaza a nuestra seguridad, tenemos que buscar caminos para forjar alianzas más firmes y motivar la inversión de compañías estadounidenses y mexicanas en ambos países. El discurso sobre el estado fallido que acaparó los encabezados durante los últimos meses ha cedido en cierta medida y, espero, se irá desvaneciendo. Sin duda, una retórica que sirvió más para dañar a nuestras naciones que para lograr avances significativos. Como la Secretaria de Estado Hillary Clinton pudo atestiguar de primera mano, México se encuentra muy lejos de estar acabado en su lucha contra los cárteles internacionales de droga, pero más importante aún , existen muestras claras de los logros, así como una mayor conciencia en los Estados Unidos sobre nuestra propia responsabilidad para reducir el consumo y detener el tráfico de armas a México. Durante los dos primeros años de gobierno del Presidente Calderón, el gobierno de México ha arrestado a más delincuentes y ha confiscado más armas, drogas y dinero en efectivo que en las dos administraciones anteriores en el mismo periodo de tiempo. Y no nos equivoquemos, el país no es tan seguro como necesita serlo, pero las comparaciones hechas son injustas y se han ignorado los avances logrados. Ciertamente la fatalidad de la lucha que se sostiene se concentra en aquellas zonas donde los cárteles sostienen una guerra por el territorio, no obstante el índice de homicidios en el país se mantiene 13 por ciento por debajo de las estadísticas de 1997 y muy por debajo de muchos otros países en la región. Nuestras naciones están ligadas de manera intrínseca y comprender este hecho no es suficiente, tenemos que impulsar y fortalecer nuestras economías, nuestra seguridad y a nuestros pueblos. A pesar de las críticas, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha beneficiado a los Estados Unidos. Desde su instrumentación en 1994, las exportaciones de Estados Unidos a México han aumentado en 198 por ciento. El comercio entre nuestros países va a un ritmo de casi un mil millones de dólares cada día y el comercio bilateral en su totalidad sumó más de $367 mil millones de dólares en 2007. El turismo continúa siendo un detonador económico con más de 21 millones de turistas a México cada año, proviniendo una amplia mayoría de ellos de los Estados Unidos. Señor Presidente, debemos concentrarnos en el comercio, y de manera específica, mostrar liderazgo y equidad en lo que el TLC establece en material de transporte. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de represalias posteriores con aranceles más altos impuestos a los productos de los Estados Unidos, lo que finalmente se traduce en arriesgar los empleos en los Estados Unidos. Debemos mantenernos firmes contra medidas proteccionistas que solamente traerán mayor rigidez al crecimiento económico de ambas naciones. En estos tiempos de dificultades económicas los Estados Unidos no deben mostrarse timidez para invertir en México, ni las compañías mexicanas deben sentir temor de explorar oportunidades hacia el norte. Las reformas clave que el gobierno de México ha llevado a cabo en los últimos dos años reafirman el compromiso de este país con la competitividad, la creación de empleos y generar mejores estándares de vida. Usted ha manifestado su compromiso con una reforma migratoria incluyente, pero tomará mucho trabajo y capital político lograr que esta reforma sea una realidad. Es una lucha cuesta arriba, como el Presidente George W. Bush vislumbró, pero es una lucha que debemos librar. Señor Presidente, su visita a México no podía ser en mejor momento. Usted debe ver a México como el umbral a las Américas, un puente perfecto tanto al norte como al sur. Haga suya esta oportunidad de bosquejar sobre las perspectivas regionales de gran importancia que el Presidente Calderón puede ofrecer. Finalmente, mientras se prepara para la Cumbre de las Américas, un enfoque claro y lleno de energía para la relación con México debe estar entre sus más altas prioridades. La seguridad regional y la prosperidad son vitales para México y tal vez más vitales aún para los Estados Unidos. # # # |